lunes, 19 de septiembre de 2011

Estaba equivocada, ¡yo también estuve allí!

"Pero luego saltó sencillamente al agua cristalina, se sumergió en ella, resopló, salpicó y dejó que una lluvia de gotas centelleantes le corriera por la boca. Bebió y bebió hasta calmar su sed. Y la alegría lo llenó de la cabeza a los pies, alegría de vivir y alegría de ser él mismo. Porque ahora sabía otra vez quién era y de dónde era. Había nacido de nuevo. Y lo mejor era que quería ser precisamente quien era. Si hubiera tenido que elegir una posibilidad entre todas, no hubiera elegido ninguna otra. Porque ahora sabía: en el mundo hay miles y miles de formas de alegría, pero en el fondo todas son una sola: la alegría de poder amar. Eran aspectos de una misma cosa."
Michael Ende, La historia interminable.

Gracias por traerme a mí también el Agua de la Vida.

La verdadera Alhaja estaba formada por dos serpientes que se mordían la cola mutuamente, una oscura y otra clara, pero formando únicamente un óvalo.

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