jueves, 18 de octubre de 2012

Un buen mejunje

Country roads, take me home
to the place I belong.
(John Denver, Country Roads)


He visto a un adolescente con cara de circunstancia sentado en el escalón de la puerta de una tienda cerrada. Miraba a los transeúntes y quise creer que lo hacía suplicante. Dos pasos más adelante, un hombre redecoraba el escaparate de una floristería y en la entrada había margaritas bicolores. En la esquina un cartel: "OFERTA 0'90€". La doblo y me encuentro la calle vacía, solo me queda una recta hasta la puerta de mi bloque, una recta larga. Y a todo esto va sonando Going over the Susan's house... 

Siento y pienso cada instante cosas diferentes y me acuerdo de los haikus que nunca llegaré a hacer bien. Levanto la mirada hacia los edificios y hay un hombre con un niño pequeño en un balcón, yo les miro y ellos me miran. Y mientras suena Life is funny, but not haha funny...

¿Es posible que en un trayecto de 10 minutos de duración a pie sienta desgana, ánimo, agradecimiento, exigencia, amor, frustración, pesimismo y esperanza? Parece que sí. Así es como soy cuando ando por la calle. Y ojalá no nos miraran raro si cantásemos flojito la canción intrusa que tengamos en la cabeza en ese momento. 

Como escribió Hayao Miyazaki en el guión de Susurros del Corazón, adaptando la canción de John Denver:

Concrete roads, take me home.
(Calles de hormigón, llevadme a casa)



Cuando hablo poco es porque prefiero escuchar o porque tengo tantas cosas que decir a la vez y tan cambiantes cada segundo que es mejor permanecer callada hasta que todo se apacigüe un poco. 

Happy
Thank you
More, please.

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