"Desde el mismo principio, sus modales me inspiraron
el firme convencimiento de su arrogancia, su vanidad
y su desdén hacia los sentimientos de los demás".
(Jane Austen, Orgullo y Prejucio)
Conocer a una persona es un proceso que siempre trae sorpresas y decepciones, o decepciones y sorpresas, no sé en qué orden. En cualquier caso es siempre emocionante, mejor que cualquier libro de intriga (sí, mejor incluso que Juego de Tronos). Pero el mayor inconveniente, en mi opinión, es que dicho proceso empieza siempre con las primeras impresiones. Por culpa de esto he tenido que aguantar decepciones y, aún peor, he tenido que tragarme mis propias palabras por haber juzgado mal sin tener la posibilidad de disculparme después. Pienso y saco conclusiones demasiado rápido, me creo capaz de averiguar y predecir la personalidad o las opiniones de otras personas con solo haber pasado con ellas unas horas de la noche. Sin embargo, he notado que me ocurre especialmente con las personas que en un primer momento me parece que desprecian la vida, no la vida como algo abstracto, sino la vida como cotidianidad, con sus frustraciones y sus rutinas. Si habéis leído otras entradas del blog os habréis dado cuenta de lo poco que me gusta que las personas sean pesimistas, y esto me recuerda a algo que dice un personaje de la película Cuentos de Terramar:
"Odio a todo el que no es capaz de valorar la vida"
No se trata de que odie a esas personas, se trata de que me cansa tratar con ellas cuando son incapaces de ver un poco más allá de sus narices. Pero bueno, de esto ya hablé en otras entradas.
No me gusta hacerme ideas negativas de las personas y luego darme cuenta de que no son verdad. Es injusto para ellas y me puede llevar a decir cosas que no están bien. Claro que esas personas nunca llegan a saberlo, por eso nunca me puedo disculpar. Hace muy poco me ha vuelto a ocurrir y siento una vez más que tengo que dejar de hacerlo. Una cosa más que tengo que mejorar de mí misma.
Como todo, esto tiene un lado bueno. Lo bueno de equivocarte de esta forma es que descubres algo nuevo en la persona que te sorprende positivamente. Después de todo, vuelvo a sentir que esto es lo mío, conocer a las personas.

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