Criticar, atacar, desacreditar, refutar la que no es nuestra opinión es algo que todos hacemos para reafirmarnos y sentirnos más seguros en nuestra postura. Cuanto más inseguros estamos, por una razón u otra, más atacados nos sentimos y más abocados a criticar nos vemos.
¿Por qué?
Porque cuando critican nuestra opinión nos sentimos criticados nosotros. ¿De dónde nos formamos una opinión? De nuestro valores y principios, de nuestras convicciones y creencias y todo eso forma parte de nosotros mismos. Es por eso por lo que nos sentimos atacados cuando atacan nuestra opinión, evaluación o valoración de un tema.
A veces esto nos pasa de forma inconsciente, pero yo he podido darme cuenta de que le pasa a gente de mi alrededor y, además, de que me pasa a mí.
A veces esto nos pasa de forma inconsciente, pero yo he podido darme cuenta de que le pasa a gente de mi alrededor y, además, de que me pasa a mí.
Este tipo de actitud tiene consecuencias desagradables y causan conflictos tanto internos como externos.
¿Solución?
Yo propongo que abandonemos el "criticar" para aplicar un poco el "criticismo". ¿Y si en lugar de criticarles a ellos nos criticamos a nosotros mismos? ¿Y si repasamos un poco de dónde nos viene todo eso que pensamos? ¿Y si revisamos las fuentes de nuestras opiniones? ¿Acaso son perfectas, contienen la verdad? Me atrevo a asegurar que en la mayoría de los casos NO.
Estoy convencida de que REconstruir nuestro pensamiento es la mejor manera de abandonar el "Criticizing". Conocernos nos da seguridad. Saber el origen de lo que opinas es el punto de apoyo fundamental para no tambalearse cuando a uno le critican, porque empieza a tener claro si la crítica realmente le atañe o no.
Un ligero cambio en el "spelling" de una palabra y cambio mayor en nosotros.
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