sábado, 6 de noviembre de 2010

ESLOVENIA. Destrucción



Esa foto me inspiraba la imagen de un roble de los bosques europeos. Un árbol milenario. Lo imagino como habitado por una dríade de Narnia. La dríade saldría con fuerza de su letargo al despuntar el alba. De las hojas del árbol surgirían sus manos, su cabello. De las ramas su cuerpo. Los pájaros echarían a volar para despertar al resto del bosque. La dríade se desperezaría sonriendo y volaría por el bosque entre la nieve y giraría sobre  los lagos helados. Daría cobijo en su árbol a las más variadas especies de animales. Extendería sus ramas para dar sombra y erguiría su tronco para dar apoyo a la pareja que se sentó a sus pies para amarse. Llevaría grabadas en su cuerpo las iniciales de los enamorados. Su piel sería rugosa y rosada y ella muy fresca, con olor a algún perfume sofisticado. Su belleza atraería a artistas y a campesinos. Y al caer la tarde dormiría dejando su cuidado al árbol que la protegería en la noche. Pero la dríade un día murió. Porque una hoja dentada de un material frío la hirió y serró el tronco de su viejo árbol. Ella se levantó al cielo alejándose de él, pero miró atrás y lo vio caer lenta y pesadamente y el grito de la dríade fue estruendoso. Era un grito de destrucción que se confundió con el que hizo el árbol al dar su primer y último golpe contra el suelo de la tundra. La dríade se deshizo en pétalos de nieve y en lágrimas verdes que cayeron sobre el árbol como una sábana de espíritu. Y todo lo que fue construido en más de mil años se destruyó en unos minutos. Minutos tan largos para ella, que despareció hirviente sin poder comprender.
Los bosques eslovenos parecen sacados de fantasía. Escuché a un niño decir: “los árboles son fantasmas buenos que vienen de donde yo hago lo que quiero y las cosas son como a mí me gusta”. Estoy segura de que se refería al lugar donde su imaginación gobierna, esa fantasía sin la cual “Realidad” no se sostendría, sin la cual el hombre no sería hombre, sin la cual la vida perdería su ingrediente oculto.

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