miércoles, 26 de agosto de 2015

Contacto

Un chaparrón se avecina por detrás de aquellas antenas
y es difícil saber dónde acaba la nube
y dónde empieza la lluvia.
Pero he cerrado el paraguas
y las gotas se han llevado
el ceño fruncido de mi cara.

No sabría decir qué brilla más al Sol de abril
si mi melena, tu guitarra o las olas en el agua.
Pero he corrido a la orilla
y el barro alivia ahora
las picaduras del alma.

Discernir es, más que de tiempo,
cuestión de experiencia y práctica.
La experiencia es árida,  nunca yerma;
la práctica ácida, siempre fresca.
Cuestión de soltar la bici a la sombra de la palmera
y escuchar sin miedo el ritmo de su rueda.




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