jueves, 22 de marzo de 2012

Leyendo (incompleto)

¿Dónde, en el fondo, está la verdad?
¿Y dónde la ilusión? ¿En el poder o en el arte?

Muriel Barbery, La Elegancia del Erizo



Estoy leyendo La Elegancia del Erizo, de Muriel Barbery. Repantigada en mi cama, ya me molesta un poco la espalda. A propósito de eso último, hoy me he palpado la columna vertebral y no la tengo donde debería estar. Me ha dado un poco de miedo, cuando sea adulta o anciana tendré problemas de espalda. He llegado a ansiar que me pongan corsé. La luz del flexo era la única encendida, pero me he levantado a encender la de la lámpara del techo. Mientras Barbery me sugiere un mundo que se me torna rápidamente familiar a pesar de lo poco que sé de los personajes (cuando menciona a los vecinos y distintos habitantes del edificio me pierdo absolutamente, no sé quién es quién), se va haciendo de noche y la vida continúa rutinaria. Tengo una contractura en el cuello, seguro. El olor de la cena, aún sin terminar, ya me llega suave y delicioso y la barriga me ruge como si fuera una niña hambrienta. Papá y mamá discuten algo levemente, dejo de leer y poso el libro sobre mi pecho para atender bien a lo que dicen. Hay una especie de reconciliación entre ellos que llega a darme pena y algo de rabia y yo prosigo con mi lectura. Tengo que volver a apartar la vista de las páginas porque una mosquitilla revolotea cerca de mi cara. Hay mosquiteros en toda la casa, ¿cómo habrá entrado? Cuántas cosas, pero cuántas cosas me sugiere la lectura.


Happy
Thank you
More, please.

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