"When I get to the bottom
I go back to the top of the slide
where I stop and I turn and I go for a ride
till I get to the bottom and I see you again."
Helter Skelter, The Beatles.
Estando a mi cargo, brincaba un poco y sonreía pícaramente. Mientras yo trataba de ayudar, se asomaba al hueco de las escalaras entre los barrotes de la barandilla, sin dejar de sonreír. Las escaleras se me tornaron peligrosísimas. "¡No, no bajes!". La agarré por los pies y me tiró al suelo. Seguía con su risilla pilluja. Grité "¡No bajes, no bajes!", mientras le agarraba los tobillos tirada en el suelo. Al menos evité que bajara por las escaleras. Seguí ayudando y al volver a mirar, ¡horror! Estaba colgada de la baranda con las manos. Bajo sus pies, el hueco de la escalera. Seguía pareciéndole un juego y seguía sonriendo. Me paralicé, cualquier movimiento o palabra en falso por mi parte y se soltaría. "¡Quieta, quieta! Mira, ven, anda, vamos a dar un paseo, ¿eh?". "¿Un paseo? ¿Grande o pequeño?" me preguntó. Si respondía grande se iba a soltar. "Pequeño, un paseo pequeño". Se rió y de la risa sus pequeñas manos se abrieron y se soltaron de la barandilla. "¡No! ¡Por favor, no!" grité. Pero era inevitable, caía al vacío, es decir, al fondo de la escalera. Pensé que lo único que podía hacer era rezar. Cerré los ojos fuerte y junté las manos, arrodillada en el primer escalón. "Por favor, que no se mate, por favor." Pero se iba a matar. "Si se mata acógela, por favor, por favor". Empecé a llorar y escuché el golpe. Ya se había producido el impacto. Me asomé desde arriba y vi su cuerpo algo retorcido en el último escalón. Estaba muerta. Bajé llorando las escaleras. Estaba muerta. "Llama a una ambulancia", me dijeron. "¿Para qué?", pensé yo para mis adentros, "Está muerta". Yo era la culpable, pero no se lo dije a nadie. Se me escapó de entre los dedos.


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