No se cómo expresar lo cansadísima que estoy de que todo lo malo que ocurre se le achaque a la "sociedad". ¿Pero qué clase de atribución causal falaz es esa? Si hay machismo, si en los anuncios de coches y perfumes de la tele salen mujeres tratadas como meros objetos sexuales y de placer, si hay violencia de pareja, si hay discriminación, si hay racismo, si hay intolerancia hacia los musulmanes (y sobre todo hacia las musulmanas) y si todo esto y mucho más impacta en nuestras vidas, directa o indirectamente, de forma negativa, la culpa NO la tiene la "sociedad".
Primero porque la "sociedad" no existe. ¿Qué es la sociedad? ¿Una entidad perversa y corrupta que intenta hacernos la vida más difícil? ¿Qué es la sociedad? ¿Un conjunto de directores de marketing con apoyo político intentando dirigir nuestras formas de vestir o de divertirnos o de querer ser felices? ¿Qué es la sociedad? ¿Un conjunto de administradores de redes sociales de internet? ¿Qué es la sociedad? ¿Un conjunto de periodistas y realizadores y editores de televisión o periódicos? ¡Nietzsche! ¡Yo invoco tus sabias palabras! ¡La sociedad no existe! ¡La sociedad está muerta!
La "sociedad" es un constructo (ni siquiera una realidad artificial, como puede ser la guerra) que nos hemos inventado los seres humanos abstracto y horrendo en el que hemos encasillado todo lo que no nos gusta de nuestra convivencia con otras personas en nuestros barrios, ciudades, comunidades, países, etc. Es nuestro nuevo chivo expiatorio. Preguntadle a un masai, a un kamba, a un boskimano, qué es la sociedad. Seguramente, por mucho que se lo expliquemos no sabrá a qué porras nos referimos. ¿Y es que ellos a su manera no tienen una sociedad, tal como ese término se usa originariamente? ¡Claro que sí! La sociedad es una comunidad de personas, de mujeres, de hombres, de seres humanos. Yo soy comunidad y tú eres comunidad. Tus padres y tus amigos más antisistema son comunidad y, por tanto, todos somos sociedad.
Sin embargo, resulta difícil y vergonzoso llamar a las cosas por su nombre, ahondar verdaderamente en la causa de los males sociales, porque con lo que nos encontramos al final es con nosotros mismos. Con nuestros defectos, con nuestras contradicciones, con nuestras incoherencias. Y eso nos aterra. Nos aterra tanto que ni somos conscientes de que nos aterra. Tenemos muchos valores estupendos, apelamos a las libertades individuales, a las libertades de expresión, algunos luchamos porque los más débiles tengan un refugio (mujeres maltratadas, inmigrantes, marginados, adolescentes sin norte). Luchamos, sí, luchamos con tesón, con fuerza, con insistencia, teniendo muy en frente nuestra meta y, de pronto, no vemos más que la meta, vacía de todo su contenido. Vemos a una mujer musulmana llevando su velo y la escuchamos decir que ha sido por iniciativa y por decisión propias y lo primero que pensamos, después de rechazarla, es que le han lavado el cerebro los machistas islámicos. ¡Vaya por Dios! ¿Dónde está aquí el respeto? ¿Dónde está aquí la libertad individual? Solo vemos nuestra meta, pero ¿dónde queda SU meta? Vemos a un homosexual que se reconoce como tal pero que no está contento consigo mismo por ese motivo y que quiere someterse a psicoterapia para cambiar y, después de rechazarlo, pensamos que le han lavado el cerebro y que él tiene que quedarse como es, porque la homosexualidad es lo que le da identidad como persona. ¡Vaya por Dios! Repito: ¿Dónde está aquí el respeto? ¿Dónde está aquí la libertad individual? Solo vemos nuestra meta, pero ¿dónde queda SU meta?
¡Qué mala es la sociedad! ¡Malísima! Porque nosotros la formamos. ¿No te gusta la sociedad? Muy bien. Pues lo primero que hay que hacer para cambiarla es ACEPTAR como es ahora mismo, hasta que no lo aceptemos no podremos seguir adelante. El siguiente paso es darnos cuenta de que si nosotros no cambiamos, si nosotros no tenemos como meta ser cada vez mejores, la "sociedad" no va a cambiar nunca.
¡Pobre Sociedad! No tiene la culpa de nada. ¡Dejémosla ya tranquila y luchemos de verdad por un mundo mejor!

Tus entradas cada vez se hacen más difíciles de comentar, Laur...
ResponderEliminarPero sí que tienes razón en que aceptar la responsabilidad individual es algo que no muy frecuentemente ocurre... Maravillosa forma de eludir el castigo.