jueves, 6 de octubre de 2011

No es baladí

No podemos evitar sentirnos solos, infelices, decepcionados, incomprendidos. No podemos evitar sentir desilusión, pesimismo, desengaño, desesperanza. No podemos evitar tener miedo, discutir, fracasar, morir. No podemos salvarnos de la vida, no podemos evitarla y nos negamos a aceptarla. Muchas veces nos es difícil tener fe en Dios, en nosotros o en los demás. Otras veces no conseguimos sonreír, tampoco conseguimos llorar. 

Deambulamos por nuestro tiempo que muchos creemos ocupar bien divirtiéndonos, creyendo aprender a vivir. Permanecemos despiertos sumiéndonos en nuestra propia desesperanza, pensando que no existe el cambio. Reflexionamos y le damos mil vueltas a las cosas buscando donde nunca encontraremos respuesta. Y sin embargo, haciendo todo esto perderemos lo más importante del mundo: parte de nuestra vida. Y es que lo más importante del mundo es la vida. La vida es preciosa precisamente porque sabemos que vamos a morir. No solo tememos a la muerte, también tememos a la vida. Queremos vivir para siempre y luego decimos que no importa nada, que todo da igual. Porque tenemos miedo a vivir la única vida que tenemos. ¿Acaso nuestra vida nos pertenece solo a nosotros? Hay quienes nos ayudan a ser felices, por eso debemos intentar serlo y no caer en la desesperación.

Encerrarnos en nuestra desconfianza y en nuestra soberbia nunca va a darnos una vida mejor vivida. Podemos intentar cerrar los ojos pero eso no va a impedir que la realidad siga estando ahí. Podemos rendirnos, pero eso no nos va a dar el descanso y la paz que anhelamos al hacerlo. Podemos intentar ignorar el tiempo, actuar como si no existeria, pero los días van a seguir acabando y empezando una y otra vez. Podemos desear incansablemente que todo salga como queremos, pero eso no nos va a dar la felicidad. 

Pero, como seres humanos, también somos capaces de mirar hacia delante y temblar controlando el miedo. Somos capaces de construir maravillas, somos capaces de ayudarnos unos a otros, somos capaces de denunciar la injusticia con valor, somos capaces de amar, aunque queramos convencernos de lo contrario. 

Como seres humanos, somos tan malos como buenos, porque somos libres. Como seres humanos libres, somos capaces de decidir si queremos afrontar la vida o si queremos perecer temiéndola. Podemos luchar para ser felices todos juntos, esa es la única forma que tenemos de vivir para siempre.


1 comentario:

  1. Creo que ya comenté esta entrada, que me gustó mucho, pero no aparece mi comentario. Dije "qué vital" ^^

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