He cometido muchos errores, como es natural e intrínseco en el ser humano. Hace tiempo cometí uno del que me arrepentiré en silencio siempre o, al menos, hasta que vea que sus consecuencias han pasado por completo. Cuando uno todavía no ha terminado de hacerse como persona es más probable cometer errores. Si todo hubiera ocurrido siendo yo como ahora soy, todo habría salido rodado y nadie se habría hecho daño: ni tú, ni yo, ni ellos, ni ellas, ni aquellos y aquellas que todavía queden por sufrir. Yo creía que las cosas eran diferentes, yo centré mi atención en lo prescindible y que resultó ser vacío. Yo no sabía qué era lo correcto, qué era lo bueno, qué era lo que yo iba a sentir realmente. Yo no sabía que las cosas iban a cambiar, que yo iba a cambiar y que tú ibas a cambiar, pero la vida es cambio... Cambia, todo cambia. No sabía que esto iba a tener tan tremendas consecuencias y no se cómo estás, pero a mí me está costando. Tengo miedo de tantas cosas. Pero sobre todo tengo miedo por ti, porque ya me guardes rencor siempre. Seguramente, en su momento, tú lo pasaste mal mientras yo creía estar pasando por un buen momento y eso fue lo más cruel. Ahora no quiero nada de lo que quería, ahora ansío que la realidad siga fluyendo, yendo y viniendo. ¿Cuántas veces más me habré equivocado contigo y, a la vez, con los demás? Me arrepiento profundamente, pero eso ya da igual. Solo estaré tranquila cuando esto pase. Por favor, mírame y perdóname.
Que se dé por aludid@ quien quiera. El texto es aplicable a muchas personas, a todas con las que he cometido errores. Así me siento y este es mi arrepentiemiento. Por favor, miradme y perdonadme.
ES CON TRANSBORDO
Sábado Santo, 23 de abril de 2011
Abba, ¿falta mucho?
Tantas señales he visto que el tren seguía:
Madurez veinticinco kilómetros,
primer desvío en la niñez
el segundo en la adolescencia,
Pero aún no se ve el destino.
Abba, ¿falta mucho?
Hay veces que los días me escriben
así, como lo que parece leerse
en las gotas de la ventana
subsecuentes a la lluvia.
Pero no se entiende nada.
Abba, ¿falta mucho?
Hay veces que creo que no
y me surge la esperanza de colores,
la que presagia una llegada,
como la de un arco iris
al atardecer de un Sábado Santo.
Abba, ¿falta mucho?
¿Por qué necesidad de rebeldía aún?
Pero más aceptación, menos frustración.
¿Por qué delante de ellos tiembla el corazón?
Pero más reflexión, menos precipitación.
Es el equilibrio imperfecto que toca.
Abba, ¿falta mucho?
Esa búsqueda que hago cansada
pero aún con persistencia.
Ese servicio que hago perezosa
pero convencida de su valor.
Así son mientras no llego.
Abba, ¿falta mucho?
Cuando quiero pintar con diez colores a la vez,
uno por cada dedo de mis manos,
pero el resultado debe ser una obra única,
me veo perdida en este cruce de estaciones.
Porque solo hay un camino y ¡qué camino!
Abba, ¿falta mucho?
Todavía tengo sueños que resuenan plausibles,
pero algo me dice que no van a poder ser.
Y ya sé criticar con corrección,
pero mi razón les grita intolerante.
Lo antiguo permanece, lo nuevo se instala.
Abba, ¿falta mucho?
Me encaramo a la ventanilla.
Me muero por llegar.
Lo que más detesto de viajar
son las transiciones.
Pintar con todos los dedos para formar un solo cuadro

Una vez leí en un libro una frase sobre los errores que me hizo pensar... Decía algo así como "hiciste lo que creíste, cuando lo consideraste correcto". Parece una tontería, pero es así, los errores sólo lo son cuando uno los juzga después... En el presente uno no suele hacer algo que cree que está mal, ¿no?
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo. Pero hay algunos casos en los que no es así, me parece. Yo a veces he hecho cosas que sabía que estaban mal en el momento de hacerlas. Pero los errores de los que hablo en la entrada son del tipo que tú dices.
ResponderEliminar