martes, 24 de mayo de 2011

Poetuya, para siempre.

Un mes de mayo como este ocurrió lo que me impidió haberte conocido. Un 11 de mayo exactamente, de hace ya unos cuantos años, muchos quedamos privados del privilegio de hablar contigo. La poesía ya no podría disfrutar más de vuestros juegos. Sin embargo, convencida estoy de que ella te quiere tanto como te queremos nosotros.
Me gustaría aprender de ti directamente. Que no fuera leerte sino escucharte leer. Que no fuera que tus libros me enseñasen sino que tú me enseñases tus libros. Que nos habláramos con la voz y no solo con el corazón. Que no sonrieras a la cámara sino que me sonrieras a mí. Que no te viera en la imaginación sino también en mis sueños.Quisiera rezar a tu lado.
Haber estado junto a ti en el momento de mayor desesperanza para decirte: "Recuerda, la poesía es tuya".  Haberte acompañado en esa biblioteca y ver cómo asías la pluma, cómo hacías tu letra, tu caligrafía, cómo era el proceso desde que te visitaban las musas hasta que ponías punto y final a un poema.
Muchos te echamos de menos, todos los días, todas las horas. Supongo que para más de uno será doloroso llegar a casa y no encontrarte. A otros les apena leer una y otra vez los mismos versos.

Querido tú, espero que me hubieras querido tanto como te hubiera querido yo, que me hubieras dicho lo regulín que está lo que escribo y que me sonrieras como me sonríe tu hijo cuando le cuento mis mundos. Aunque la narrativa no fuera tu favorita, es sin embargo donde yo me siento cómoda. Pero, oye, sin ti no creo que me hubieran llegado nunca las ganas de escribir. Tu vida me propone un camino y una meta que yo he sabido hacer míos. Para continuar siempre pienso en ti. Para recargar pilas literarias es genial ir a tu lugar favorito de la casa, mirar tu foto, oler los libros y abrir los estantes más secretos, acariciar los lomos de los libros diminutos e inquietarme ante títulos miesteriosos orientales. 

Sé que aún tengo que seguir descubriéndote y tus libros tienen mucho que decirme. Asicomo yo tengo que seguir descubriéndome y tengo mucho que decir en lo que escribo.

Hoy, yendo a la facultad que tan poquito me motiva, he pasado por Polvillo, y adivina: ¡qué agradable olor a pan recién hecho! Eso ha bastado para darme el empujoncito del día. Me he acordado de que a ti también te animaban hasta la felicidad los pequeños detalles del día a día. Por eso, quiero recordar el poema que le dedicaste a todas esas cositas que tan felices nos hacen.



Gracias, por tu Poesía.

HOY POR HOY

 

Hoy me siento feliz… por nada. ¿Un libro?
¿Una visita? ¿un grato sueño?
Para ser feliz basta
ver sin angustia deslizarse el tiempo. 

Hoy tengo paz. Había
olvidado su rostro blanco, inmenso.
Una mujer que vuelve
a quererme. Que ha vuelto. 

Vengan hoy los amigos
que para todos tengo
el silencio bastante y la palabra
encendedora del entendimiento. 

Me vaga una sonrisa
muy cerca de la cara. No me atrevo
a sorber, a sumir su mañanía.
Está más cerca Dios… ¿o está mas lejos? 

Si hoy me llega una tórtola y me canta
despacito, seguro que la entiendo.
Si hoy busco la esmeralda
mayor del mar, la encuentro. 

Ha sido un sonrisa,
media lástima, un verso…
Un ángel-niña que se entró en mi casa
y me ha puesto de amor como me ha puesto.
José Luis Tejada

2 comentarios:

  1. Es preciosa la entrada y aún, si cabe, mejor la poesía. Voy a averiguar más sobre esta persona cuya existencia desconocía. Gracias

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