Un
nuevo insight sobre la evolución de las modas, las tendencias y el mercado teen.
Playas,
palmeras, piñas y flores estampadas sobre blanco, turquesa y otros colores
pastel en camisetas, blusas, faldas, jerséis.
Esa no fue mi adolescencia. Mis años de confusión estuvieron marcados por un
tono de enfado, melancolía y desesperanza general, propio de la coyuntura cultural
de la primera década de este vertiginoso siglo XXI. Eran el negro, el morado y
los tonos oscuros plagados de calaveras los que teñían nuestras camisetas y
sudaderas, nuestros gustos musicales, el tono emocional de nuestra generación,
entonces adolescente.
Quien
no se sintiera desgraciadx y abandonadx en la vida poco más podía hacer que
mirar atrás a los alegres 60. Canciones desgarradas llenas de rechazo a la
esperanza y susceptibilidad crónica sonaban sin tregua ni alternativa en nuestros
discman y reproductores de mp3, en la radio y en la televisión. Yo escuchaba
cantar sobre el atractivo de la muerte, la arrebatadora estética de la
depresión y la belleza de una infancia quebrada y acabé vistiendo de negro y
cubriendo mis ojos con un espeso flequillo a pesar de que mi interior estaba
lleno de esperanza, optimismo y energía.
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| Avril Lavigne (2007) |
Hoy en
día no hay espacio para sentirse mal. Si te sientes triste eres débil, no hay
hueco para ti en la adolescencia de la segunda década del ambiciosísimo siglo
XXI. Lxs adolescentes ya han sido adiestradxs para creer que la vida les dará
todo lo que deseen. Sólo hay una condición: que se propongan arrasar, comerse
el mundo como plato principal, siendo el aperitivo sus sentimientos indeseables,
por otro lado naturales y necesarios, y el postre… los demás. Tú eres poderosx, tú puedes. Y si no puedes ya
te daremos risperidona y otras píldoras de la nueva felicidad: la felicidad de
contentar lo incontentable.
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| Taylor Swift (2015) |
Antes, guitarras eléctricas y voces cascadas hablaban
del intenso dolor de los errores. Ahora las voces limpias y los sintetizadores
hablan del aprendizaje que se desprende de ellos. Pero realmente, las personas no somos ni tristes, ni imparables. Busquemos
transmitir la paciencia, la toma de conciencia y la búsqueda de nosotrxs mismxs,
sin el filtro de lo que se impone desde el mercado teen, anestesiante y
consumista.
Próximamente
“De las All Star a las Vans”.


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