lunes, 18 de mayo de 2015

Del insípido gris al edulcorado celeste

Un nuevo insight sobre la evolución de las modas, las tendencias y el mercado teen


Playas, palmeras, piñas y flores estampadas sobre blanco, turquesa y otros colores pastel  en camisetas, blusas, faldas, jerséis. Esa no fue mi adolescencia. Mis años de confusión estuvieron marcados por un tono de enfado, melancolía y desesperanza general, propio de la coyuntura cultural de la primera década de este vertiginoso siglo XXI. Eran el negro, el morado y los tonos oscuros plagados de calaveras los que teñían nuestras camisetas y sudaderas, nuestros gustos musicales, el tono emocional de nuestra generación, entonces adolescente.

Quien no se sintiera desgraciadx y abandonadx en la vida poco más podía hacer que mirar atrás a los alegres 60. Canciones desgarradas llenas de rechazo a la esperanza y susceptibilidad crónica sonaban sin tregua ni alternativa en nuestros discman y reproductores de mp3, en la radio y en la televisión. Yo escuchaba cantar sobre el atractivo de la muerte, la arrebatadora estética de la depresión y la belleza de una infancia quebrada y acabé vistiendo de negro y cubriendo mis ojos con un espeso flequillo a pesar de que mi interior estaba lleno de esperanza, optimismo y energía.

Avril Lavigne (2007)

Hoy en día no hay espacio para sentirse mal. Si te sientes triste eres débil, no hay hueco para ti en la adolescencia de la segunda década del ambiciosísimo siglo XXI. Lxs adolescentes ya han sido adiestradxs para creer que la vida les dará todo lo que deseen. Sólo hay una condición: que se propongan arrasar, comerse el mundo como plato principal, siendo el aperitivo sus sentimientos indeseables, por otro lado naturales y necesarios, y el postre… los demás.  Tú eres poderosx, tú puedes. Y si no puedes ya te daremos risperidona y otras píldoras de la nueva felicidad: la felicidad de contentar lo incontentable.

Taylor Swift (2015)

Antes, guitarras eléctricas y voces cascadas hablaban del intenso dolor de los errores. Ahora las voces limpias y los sintetizadores hablan del aprendizaje que se desprende de ellos. Pero realmente, las personas no somos ni tristes, ni imparables. Busquemos transmitir la paciencia, la toma de conciencia y la búsqueda de nosotrxs mismxs, sin el filtro de lo que se impone desde el mercado teen, anestesiante y consumista.



Próximamente “De las All Star a las Vans”.




Imágenes: vía, vía

No hay comentarios:

Publicar un comentario