martes, 27 de mayo de 2014

Tempestad




He visto sus pañuelos 
de papel manchados 
con sus lágrimas verdes.

He visto sus labios nublados 
y el reflejo de la luz sobre sus frentes.

He visto sus párpados ahumados.
Y en el silencio de sus deseos,
sus vocales rebotar contra paredes. 

He visto los patios en sus cárceles,
las sombras en sus cuerpos
y otras marcas en sus pieles.

He visto en sus casas, soledades,
sus vastas fantasías, sus fantasmas, 
la embriaguez en sus ideales.

He visto en mi miedo reflejado,
que se me agua el hormigón
y las vigas se me parten.

No pasa nada, sin embargo.
Las lágrimas y las lluvias secan,
las risas y las palabras salen,
la soledad y el viento cesan.

Y luego sólo quedan
el mar sin olas
y la calma.


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