A veces apretamos el bote de champú más de la cuenta y desperdiciamos parte del producto. Pero cuando vemos que ha adoptado la forma que sale en la tele pero en nuestra propia mano, sentimos una cierta satisfacción.
Nos fijamos modelos. Pueden ser modelos propios o modelos que nos proponen desde el exterior. Esos modelos son nuestra meta y procuramos que nuestros actos, personalidad o imagen se parezcan a ellos lo más posible. Aunque a veces la persecución de nuestros modelos (o sueños) puede llevarnos a conductas que derrochan nuestros recursos. Es tan difícil ajustar los recursos a las necesidades. Esto puede sonar a un discurso económico pero también puede ser, y de hecho es principalmente, un discurso psicológico.
No gastemos emociones, energías, pensamientos. No gastemos más tiempo del necesario en cumplir nuestros objetivos. No malgastemos los recursos.
Para este mi nuevo año de vida me propongo ajustar mis recursos a mis necesidades.
¡Feliz año nuevo!
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