Estoy sola en casa.
Intentando estudiar inglés, un ruido molesto de voces silbidos, cláxones y sirenas proveniente de la calle me ha hecho levantarme de la mesa. Al mirar por la ventana todo estaba sumido en la noche y en una niebla espesísima solo rota por las luces más cercanas de la ciudad.
La calle está llena de coches atascados y paralizados y en el cruce con la avenida hay un coche de policía y dos policías regulando el tráfico y... se siguen escuchando voces fuertes y silbidos. Hay una manifestación. Al mirar hacia la parte de la ciudad donde normalmente se sitúa tranquila la giralda iluminada a estas horas junto con los arbotantes de la catedral, no consigo ver nada, la niebla lo oculta todo. Se siguen oyendo voces de protesta. Pues si Sevilla, o mi barrio, o mi bloque pudieran sentir, yo diría que me siento como ella o ellos se sienten: cubierta en mi interior por una niebla espesa de tristeza y soledad que solo es quebrada por luces de lo que está más cercano, como el recuerdo de mis notas o este papel y el boli con el que escribo. Las luces más lejanas no consiguen quebrarla, como las de la gente que echo de menos. Por mi interior, por los caminos y sendas, calles de mi pensamiento, corren ideas furiosas que gritan y reivindican tantas cosas. Consiguen bloquear el flujo habitual de tráfico de mi mente y los policías escasos de mi razón que intentan poner orden están desbordados de trabajo y no consiguen a penas mejora. También es de noche en mi interior, porque hace poco acabó un día espléndido pero ya la niebla lo invade todo.
Qué extraña decadencia de la sociedad y... de mí misma.
No puedo concentrarme bien. Hay muchas voces en“las calles”.
Miércoles 16 de diciembre de 2009
Me ha encantado Laura..! enhorabuena
ResponderEliminarGracias Elena :)
ResponderEliminar